Indignación Popular en Colombia: apuntes para pensar un presente en movimiento desde el Trabajo Social

Ahí está entre dos mares y rica en recursos, ese trágico jolgorio de la fotosíntesis: Colombia.

Pepe Mujica, 2021.

Colombia vive en la actualidad uno de los procesos de movilización social más grandes que se hayan presentado en los últimos años, este proceso emerge el 28 de abril del presente año, el cual ha estado dinamizado por diferentes sectores de la sociedad, que en medio de arengas, arte y multitudinarias movilizaciones en las calles dan a entender, a espectadores nacionales e internacionales, la existencia de un sentimiento de indignación ante el actual gobierno en cabeza de Ivan Duque y su partido el Centro Democrático, ya que se niegan a reconocer la necesidad de generar posibilidades de una vida digna para los y las ciudadanas.

Este proceso, ha estado marcado por dolorosas escenas de violencia donde se evidencian múltiples actos de abuso de la fuerza pública hacia los y las manifestantes. Desde el 28 de abril (conocido como 28A), el número de heridos, desaparecidos y muertes a manos de la Policía y el Escuadron Móvil Antidisturbios (ESMAD) va en ascenso, asunto que ha alertado a instituciones nacionales e internacionales sobre la violación a los derechos humanos en Colombia.


La presente publicación, tiene como propósito brindar elementos que posibiliten dar respuesta a la pregunta: ¿Cuál es el papel que debe cumplir el Trabajo Social en el Paro Nacional colombiano del 2021? Entendiendo, que profesiones como el Trabajo Social no pueden ser indiferentes a dinámicas sociales como las que ahora vive Colombia, donde se ven comprometidos los derechos humanos, la democracia, la dignidad y la justicia social, lo cual hace necesario poner en reflexión, de cara a la pertinencia en el actuar, la labor de las y los profesionales del Trabajo Social.

Lo planteado aquí, se propone como un aporte inacabado, el cual busca seguir alimentándose con las experiencias y saberes de otras y otros colegas de la profesión. Es por esto, que es importante aclarar que las palabras acá escritas son el resultado de la experiencia vivida en los escenarios de movilización en las calles, las reflexiones en los procesos de organización de base comunitaria y la practica profesional del autor.


Así pues, este texto muestra en un primer momento un resumen del contexto del Paro Nacional desde el 28 de abril hasta el 10 de mayo del 2021, respondiendo a la pregunta: ¿Cuáles son los motivos que tiene el pueblo colombiano para salir a las calles? También, se presenta un hilo conductor entre las movilizaciones generadas en el año 2019 y las actuales en el 2021; en segundo momento, se presenta una propuesta direccionada a dos aspectos que desde el ejercicio profesional los Trabajadores y las Trabajadoras Sociales puede aportar a potenciar la movilización del pueblo colombiano, los cuales son: la organización comunitaria y la sistematización de experiencias; finalmente, en el tercer momento, se da a conocer la conclusión de la publicación.

Reflexiones contextuales, una breve introducción al por qué de lo que está pasando hoy en Colombia

El ejercicio de comenzar a interpretar lo que está pasando en Colombia en el marco del Paro Nacional del 2021, implica reconocer la complejidad de sus dinámicas, pues allí confluyen diferentes subjetividades, demandas, indignaciones, expresiones colectivas y un constante encuentro con realidades históricas del país, que hacen invitaciones a leer el presente con una clara necesidad de no olvidar el pasado.

Es por ello, que se propone a continuación una breve exposición del contexto a partir de la visión del autor, donde se exponen cuatro grandes aspectos que brindan ciertas claridades sobre el por qué de lo que pasa hoy en el país, estos aspectos están relacionados a: en un primer momento, establecer una conexión con el Paro Nacional del 2019, que tuvo inicio el 21 de noviembre, desde donde se reconoce emergió las manifestaciones masivas en contra del gobierno de Ivan Duque; en un segundo momento, una breve explicación del por qué inician otra vez las manifestaciones a través de la convocatoria al Paro del 28 de abril del 2021; en el tercer momento, se revisa el abuso de poder manifiesto por parte de la Fuerza Pública, el cual activa una alerta en relación al flagelo de los derechos humanos, que exige una rigurosa intervención a esta institución tanto a nivel nacional e internacional; y, en el cuarto momento, se acerca al por qué de la continuación de las movilizaciones.  

Entrelazar hilos, todo inició en el 2019: cacerolazos y movilizaciones masivas.

Los indígenas tradujeron el artículo 11 de la Constitución: ‘Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente’. Si nos aprendemos este artículo, salvamos este país.

Jaime Garzón.

Para comenzar a comprender lo que pasa hoy en Colombia es necesario volver al ayer inmediato del año 2019, ya que las manifestaciones multitudinarias de la ciudadanía no es algo que se vea solo ahora, este Paro que se retomó el 28 de abril del 2021 tiene fuertes conexiones con el Paro vivido el 21 de noviembre del año 2019, ya que las demandas del pueblo básicamente siguen siendo las mismas. A continuación, se listan aquellas razones por las cuales se dio el Paro Nacional en el año 2019:

  • Rechazo a la reforma laboral que fortalecía la precarización laboral con propuestas como la contratación por horas, salarios diferenciales por regiones, un 75% del salario mínimo para jóvenes, etc.
  • Rechazo a la reforma pensional que entre tantas propuestas negativas proponía la privatización de Colpensiones, que es la única empresa administradora de pensiones del estado.
  • Rechazo al Holding Financiero que buscaba la eliminación del control directo del estado sobre los dineros de las empresas financieras estatales.
  • Rechazo a las diferentes privatizaciones de empresas del estado, tales como: Ecopetrol, ISA, CENIT y todas las empresas donde la participación del estado fuera inferior al 50%.
  • Rechazo a la corrupción, donde se aproximó que en las entidades del estado se robaban 50 billones de pesos al año.
  • Rechazo al tarifazo nacional, que consistía en un incremento del 35% de las tarifas de energía a estratos 4, 5 y 6 para salvar a Electricaribe.
  • Rechazo a la Reforma Tributaria, que proponía rebajar impuestos a los monopolios del poder económico e imponer mas tributos a las clases media y baja.
  • Rechazo a los incumplimientos por parte del gobierno a los Acuerdo de Paz firmados con las Farc.
  • Rechazo a los feminicidios.
  • Rechazo al asesinato sistemático de líderes y lideresas sociales, así como también de indigenas y afros.

Como tal, las movilizaciones por parte de la ciudadanía colombiana en el año 2019 iniciaron antes del 21 de noviembre (conocido como 21N), por diferentes sectores que de manera particular se pronunciaban rechazando los puntos ya antes enlistados; sin embargo, el 21N fue el llamado de unión entre esos diferentes sectores, lo cual generó las múltiples movilizaciones masivas que se presenciaron a lo largo y ancho del país, así como también, los sonoros cacerolazos que por primera vez en Colombia retumbaban exigiendo paz y la posibilidad de vivir de manera digna.

Las jornadas de movilización que se vivieron en el 2019, también estuvieron plagas de violencia por parte de la Fuerza Pública, cientos de heridos tanto de manifestantes como de policías y agentes del ESMAD  surgieron de las confrontaciones; sin embargo, el acto que encendió a otro nivel la indignación del pueblo colombiano, fue el asesinato del joven secundarista Dilan Cruz, quien fue impactado por un proyectil el 23 de noviembre en el centro de Bogotá por el capitán del ESMAD Manuel Cubillos. Tras el asesinato de Dilan, las calles se volvieron escenarios de declaraciones constantes que pedían un alto a los ciclos de violencia protagonizados por la policía y el ESMAD. El caso de Dilan, prendió de nuevo las alarmas sobre el nivel de fuerza y vulneración de los derechos humanos ejercido por las Fuerza Pública, aun así, después de Dilan hubo más heridos y muertos.

Las movilizaciones del 2019 se extendieron hasta mediados del mes de diciembre y se suspendieron para ser retomadas en enero del 2020, pero fueron interrumpidas por la llegada de la Pandemia de la Covid-19 en el mes de marzo. Desde entonces, no se vivieron jornadas de movilizaciones hasta el asesinato de Javier Ordoñez el día 9 de septiembre del 2020, en Bogotá en manos de agentes de la policía, por el hecho de no acatar los horarios de la cuarentena, lo cual hizo que las calles se volvieran habitar por manifestantes que rechazaron este hecho; sin embargo, a diferencia del 2019 en el 2020, las movilizaciones estuvieron encaminadas mayoritariamente a quemar los Comandos de Atención Inmediata (CAI) en diferentes ciudades capitales de Colombia, como un acto de rechazo al histórico abuso policial.

También, es importante resaltar que a nivel nacional se organizaron diferentes cacerolazos, exigiendo un apoyo del estado a aquellas familias que por la Pandemia estaban pasando hambre, estos cacerolazos fueron persistentes hasta inicios del mes de diciembre.

Finalmente, las movilizaciones del 2019 y las distintas manifestaciones de indignación ciudadana que se dieron en el 2020 no tuvieron como tal un cierre a favor del pueblo, de hecho quedaron inconclusas por causas globales como la Pandemia, que se derivaron en dinámicas internas como la crisis económica a la que se enfrentó el país a raíz de la cuarentena.

¿Qué llevó a la ciudadanía en Colombia a salir nuevamente a las calles? Pandemia, inequidad y olvido, una realidad desbordante.

Un rechazo masivo al proyecto de reforma tributaria del gobierno de Iván Duque fue el centro de las movilizaciones del paro nacional el 28 de abril. Miles de ciudadanos de todas las tendencias políticas marcharon en más de veinte ciudades del país con una acogida multitudinaria que recuerda las jornadas del 21 de noviembre de 2019.

La Cola de la Rata, 29 de abril del 2021.
Movilización del 28 de abril del 2021 en Medellín, Antioquia. Por: Jhon Sebastian Gómez Martínez.

El detonante que dio paso al estallido social en Colombia en el año 2021, fue el proyecto de la tercera reforma tributaria del gobierno de Ivan Duque titulada “Ley de Solidaridad Sostenible”, con la cual se pretendía recaudar un total de $23,4 billones, que serian destinados a financiar los gastos del sector público, que se vieron afectados por la Pandemia de la Covid-19 en el año 2020, así mismo, esta reforma pretendía intensificar la asistencia social en los sectores más pobres del país.

A continuación, se presenta un listado resumen de algunos de los puntos de la Reforma que indignaron al pueblo colombiano y lo motivo a salir a las calles:

  • Aunque inicialmente Ivan Duque dijo que no incluiría IVA (Impuesto del Valor Agregado) a los alimentos de la canasta básica familiar, la reforma agravaba alimentos como: queso, huevos, medicamentos, tampones y carnes de res, cerdo, pollo.
  • Se recortaba presupuesto de todos los órganos del estado incluidos educación, salud, ciencia y tecnología excepto a las fuerzas militares.
  • Se les incrementaba los impuestos a artículos tecnológicos como celulares, computadores y tabletas, lo cual es grave en tiempos de pandemia donde estos artículos son el principal medio de educación para las infancias y juventudes.
  • A todas las personas que tuvieran ingresos iguales o superiores a 2’400,000 pesos deberían declarar renta (otro impuesto) y en el 2023 se les sumaría aquellas personas que ganarán igual o superior a 1’624,000 pesos. Es decir, que afectaría a la clase media.
  • Se intensificaba la precarización laboral a jóvenes, mujeres y adultos mayores, ya que se contempla la opción de que en algunos escenarios no se pudieran afiliar a cajas de compensación, tuvieran acceso a subsidios y otros beneficios.
  • Se aumentaba el IVA a un 19% a los servicios públicos (agua, energía y gas) de estratos socioeconómicos 3, 4, 5 y 6.
  • Se agravaba los servicios funerarios, lo cual evidenciaba como un acto cruel en tiempos de alta taza de mortandad producto de la pandemia.
  • También se gravaban insumos agrícolas.
  • Permitía la creación de peajes en las ciudades y las motos tendrían también que pagar.
  • Se gravaba el 19% de IVA para el galón de gasolina, es decir, que como resultado todo se encarecía.
  • No se colocan impuestos a las bebidas gaseosas y productos similares.


En la agenda de la misma Reforma se evidencia en su segundo punto algo llamado “Ingreso Solidario y medidas de gasto social”, lo cual da entender la implementación y fortalecimiento de estrategias de asistencia social tales como el Programa Ingreso Solidario y Generación E, que en vez de generar respuestas eficaces a problemas estructurales como lo son la inequidad social y la corrupción, posibilitan la opción de enmascarar la pobreza favoreciendo las cifras de las estadísticas más no las realidades de las cotidianidades de las personas de los sectores populares del país.


Lo anterior, fue lo que hizo que colombianas y colombianos se volcaran a las calles a manifestar su rechazo a una reforma tributaría que en vez de favorecer a la ciudadanía la precarizaba, además, el solo hecho de proponer una Reforma Tributaría de este tipo en un momento de Pandemia Mundial, donde la economía es frágil y todas las personas están resolviendo como sobrevivir a la emergencia sanitaria, en especial aquellas que al día de hoy viven en contexto de extrema pobreza, da cuenta de un gobierno que no se ha preocupado por entender la realidad del pueblo colombiano.

De hecho, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), publicó en el mes de abril de este año, el Informe sobre Pobreza Monetaria Nacional del año 2020, donde se demuestra que “en 2020 la pobreza monetaria fue 42,5% y la pobreza monetaria extrema fue 15,1% en el total nacional”, lo cual da cuenta de un incremento de 5,5 puntos porcentuales en relación al 2019. Según el mismo DANE, en Colombia 2,4 millones de familias solo pueden comer un máximo de 2 comidas al día. Es decir, que Colombia durante la pandemia se empobreció más y aumento en los territorios la inequidad social.


Para ninguna persona que viva en Colombia, es un secreto que la economía del país está atravesando por una gran crisis como efecto de la emergencia sanitaria de la Covid-19, cientos de negocios familiares se han quebrado, las personas recién egresadas no han podido acceder a oportunidades laborales, demasiadas personas han perdido sus empleos y en general las oportunidades de emprender son precarias no solo por el contexto pandémico, sino, por las mismas trabas que la institucionalidad le ha puesto al emprendedor y emprendedora.

Además, cientos de niñas, niños y jóvenes a lo ancho y largo del país se ven enfrentados y enfrentadas a condiciones precarias para acceder a la educación, ya que muchas y muchos no pueden acceder a internet o a un equipo de tecnología como computadores, tabletas o celulares. En síntesis, Colombia hoy vive un escenario dramático en términos sociales y económicos que requieren medidas que realmente se ajusten a las necesidades de sus ciudadanos, y no Reformas Tributarias que solo encarecen más la vida en un país donde más que vivir se sobrevive.


De esta manera, tras 4 días de movilización social y de trajicos hechos de violencia protagonizados por la fuerza pública, el presidente Ivan Duque por medio de un pronunciamiento público en compañía de sus ministros, anuncia que la Reforma Tributaria va ser retirada con la intención de pensar la construcción de un nuevo texto por medio de consensos. Esto, si bien demuestra la fuerza de las manifestaciones, no se puede leer todavía como un triunfo, pues ya es histórico en Colombia, que la mayoría de los acuerdos con el gobierno no se cumplen, además, es necesario poner el lente sobre aquellas personas que se sienten a conversar los “consensos” con el gobierno, pues deberán representar al pueblo que está en las calles, es decir, a jóvenes, estudiantes, docentes, sindicatos, indígenas, afros, mujeres, disidentes genero/sexuales, transportistas, entre otros.

Fuerza pública, abuso de poder y muerte.

Cada noche ha sido más horrorosa que la anterior. Lo que ha vivido Colombia en los últimos días no tiene precedentes. Un estado desbordado de brutalidad y tirado al horror por cuenta de una ultraderecha que gobierna un país que no conoce.

La Cola de la Rata, 05 de mayo del 2021.

Los casos de violencia protagonizados por la Fuerza Pública en las diferentes manifestaciones durante los años 2019 al 2021, han maximizado la necesidad de una reforma estructural de las instituciones de las fuerzas policiales en Colombia, además, porque los casos de violencia física y asesinatos en las movilizaciones no son la totalidad de casos que hacen parte de las razones por las cuales hay que considerar una transformación a la forma como se está entendiendo el actuar de la policía y el ESMAD.


Las evidencias de un abuso del poder armado por parte de la Fuerza Pública son notorias, solo basta con entrar a las redes sociales y evidenciar las diferentes imágenes, los videos y las transmisiones en vivo que la ciudadanía a realizado sobre estos casos de violencia en el trascurso de las movilizaciones del año 2019 al 2021. Además, no solo se debe tener en cuenta los actos de abuso de poder, sino también, las diferentes infiltraciones por parte de la policía con la intención de generar disturbios en las movilizaciones sociales y que con ello se siga alimentando la imagen de los manifestantes como “vándalos”, así como también, las incitaciones de diferentes representantes políticos del país a conformar grupos civiles armados que apoyen “la labor de reprimir a los manifestantes”, lo cual es preocupante en un país que ha vivido escenas sangrientas a manos de grupos paramilitares.


A continuación, se comparte algunos datos que son resultado del trabajo de 3 organizaciones defensoras de derechos humanos, con la intención de ejemplificar la dimensión de los casos de violencia por parte de la policía y el ESMAD en Colombia y en las movilizaciones sociales entre los años 2019 y lo que va del 2021:

  • Temblores ONG, por medio de su informe titulado “Bolillo, Dios y Patria”, da a conocer que, en los tres primeros años de la implementación del Código de Policía, se generaron: 289 personas asesinadas, 39.613 personas lesionadas y 102 hechos de violencia sexual.
  • “La Liga Contra el Silencio halló en el Banco de Datos de Violencia Política y Derechos Humanos Noche y Niebla, 43 casos que incluyen la categoría de “ejecuciones extrajudiciales” e involucran a los Escuadrones Móviles Antidisturbios (ESMAD) desde su creación en 1999 hasta junio de 2019” (Liga Contra el Silencio, 2020).
  • La Campaña Defender la Libertad, ha reportado entre el 28 de abril al 10 de mayo del 2021, un total de: 52 personas fallecidas presuntamente por el accionar de la Fuerza Pública; 15 personas victimas de violencias basadas en género por la Fuerza Pública; 489 personas heridas, de las cuales 33 son lesiones oculares, 48 por armas de fuego, 69 son personas defensoras de derechos humanos que han sido agredidas; 1.365 personas han sido detenidas, donde la mayoría de estos procedimientos han sido arbitrarios; 435 presuntamente desaparecidas; y, 709 denuncias de abusos de poder, autoridad, agresiones y violencia policial.


Lo anterior, es el reflejo de cifras que en la realidad se traducen en múltiples voces silenciadas, cuerpos avasallados, madres que lloran las muertes de sus hijos y en resumen un pueblo cada vez más ensangrentado. La Fuerza Publica de Colombia, es el reflejo tácito del juego macabro de someter al pueblo bajo el poder armado del mismo pueblo, pues los agentes de la policía y el ESMAD no son hijos de la clase que representa el poderío económico del país, son en su mayoría hijos de los barrios populares, jóvenes que han sido excluidos de oportunidades de una vida alejada de la guerra a causa de políticas neoliberales que imperan en el sistema laboral y educativo. Los anteriores datos, reflejan el resultado de un pueblo sometido ante el paradigma de la militarización de la vida, donde se cree que la paz se logra por medio de la guerra y que las fuerzas públicas son intocables y superiores al pueblo, cuando en realidad solo representan la carne de cañon que protejen a los dueños de la economía del país, los verdaderos enemigos de la paz.

En las calles sigue la gente: juventudes, arte e indignación.

Sin embargo, frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida. Ni los diluvios ni las pestes, ni las hambrunas ni los cataclismos, ni siquiera las guerras eternas a través de los siglos y los siglos han conseguido reducir la ventaja tenaz de la vida sobre la muerte

Gabriel García Márquez, 1982.

Aunque el proyecto de la Reforma Tributaria fue retirado los colombianos y las colombianas siguen en las calles, ya que existe una amenaza de reforma a la salud que responde al proyecto de la Ley 010, que en términos generales pretende privatizar más el derecho a la salud. Añadido a esto, el descontento ante una imposibilidad de vivir dignamente se nutre con el deseo de la renuncia del presidente Duque y de su partido. Ya no se trata solo de la Reforma Tributaria, sino, de un clamor de justicia y equidad social, demandas que tienen un legado histórico en este país.

Múltiples actores sociales representan las multitudes en las calles: mujeres, disidencias género/sexuales, indígenas, negritudes, trabajadores, desempleados, pensionados, transportistas, moteros, taxistas, artistas profesores, estudiantes, entre otros. Estas personas han salido a exigir que sus voces no solo sean escuchadas, sino, tenidas en cuenta; porque la escucha no es suficiente (que además no es genuina), ya que lo que realmente importa, es la posibilidad de generar oportunidades donde afloren otras posibilidades de vida, y eso solo podrá ser si el pueblo es considerado un actor clave en la construcción de políticas.

Todas estas denuncias se han manifestado en coloridas expresiones de indignaciones populares, pues el arte y la creatividad no se han hecho esperar en este sentimiento colectivo de justa rabia. Los tambores, las guacharacas, las flautas, las guitarras y demás instrumentos han protagonizado escenas inolvidables en medio de las extensas movilizaciones, y en su compañía, bailarines que con su cuerpo no solo demuestran perfecta coordinación entre las partes de su cuerpo, sino también, la necesidad de demostrar que los que llaman “vándalos” en realidad son ciudadanos con derechos a mover el bote en contra de la injusticia, en especial como muestra de rechazo a aquellos que desde sus privilegios no se permiten leer las realidades del país.

Movilización el 01 de Mayo del 2021 en Medellín, Antioquia. Por: Jhon Sebastian Gómez Martínez.

En medio de tantas personas resalta entre todas unos seres que la realidad de este país golpea con sevicia: las juventudes. En Colombia ser joven implica una labor titánica, pues el país no solo niega oportunidades dignas de estudio y empleo, sino, las de poder elegir libremente cómo ser sin rendir cuentas a ideas conservadoras de existir. Ser joven en este país, implica ser confundido de manera constante con un rebelde sin causa, un gamín, un vago y alguien a quien es necesario corregir. El adultocentrismo, el machismo, la militarización y la capitalización de la vida desborda las realidades de las juventudes en Colombia. Es por ello, que no es en vano que la mayoría de las personas que dan vida al Paro sean las juventudes, pues tienen más de una razón para querer gritar a viva voz sus frustraciones y exigencias.

También, otro actor social que resalta entre las multitudinarias movilizaciones, son los indígenas. Los pueblos indígenas que tienen sobre estás tierras colombianas más historias de lucha que cualquier otro que las pisa, siempre han sido ejemplo vivo de lucha y resistencia, pero, además, maestros y maestras de cómo realmente se debe enfrentar a los gobiernos vendidos al poderío económico nacional e internacional. Por medio de la Minga, que es la forma colectiva de manifestar su actuar político y ancestral de lucha, dignifican el panorama de todos los Paros, pero de manera particular en este 2021 ha representado aquella fuerza que protege al pueblo maltratado por la Fuerza Pública.  

Movilización el 01 de Mayo del 2021 en Medellín, Antioquia. Por: Jhon Sebastian Gómez Martínez.

En resumen, el Paro continuó, aún después del retiro de la Reforma Tributaria, porque el pueblo colombiano tiene más de una razón para habitar las calles desde la indignación popular. Nunca se ha trato realmente de políticas, leyes o reformas particulares, sino, de problemas estructurales, y los ciudadanos al pasar del tiempo comprenden más esto; es por ello, que la llama de la justa rabia cada vez se siente con más fuerza, porque esta siendo avivada con la conciencia de las cadenas que amarran a la miseria. Las multitudes de personas clamando un proceso de transformación en un país acostumbrado a cambios blandos es histórico, los ríos de gente en las calles de las ciudades capitales reflejan síntomas de un presente que requiere ser puesto bajo sospecha metódica.

El lugar del Trabajo Social en los procesos de indignación popular

Movilización del 31 de octubre del 2019 por parte de las Universidades en Manizales, Caldas. Por: Jhon Sebastian Gómez Martínez.

El Trabajo Social colombiano, que enuncia su praxis a partir de principios como la justicia social, los derechos humanos, la democracia y la equidad social, no puede ser indiferente a las dinámicas sociales suscitadas en marco del Paro Nacional.

En este contexto, es necesario pensar y agenciar estrategias de intervención e investigación social que permitan potenciar la movilización ciudadanía a favor de posibilidades de vida digna. Es por ello, que el presente texto le propone al gremio profesional de Trabajadoras y Trabajadores Sociales de Colombia incursionar en dos de las tantas opciones desde donde se puede poner a disposición de la ciudadanía el saber y hacer de la profesión, las cuales son: en un primer momento, el fortalecimiento de la organización comunitaria, por medio de procesos de intervención socioeducativos y la potenciación de los espacios de organizaciones sociales de base; y, en un segundo momento, a partir del desarrollo de procesos de sistematización de experiencias, como opción de aprender de lo vivido tanto en el durante como en el después.

Organización comunitaria: procesos socioeducativos y organizaciones sociales de base.

Desde el Trabajo Social lo que podemos cambiar son esos patrones de interacción social de la vida cotidiana en colectividades humanas. Ellas son las que cambian, las que producen, construyen otras relaciones sociales, otras formas de pensar sus realidades y reivindicar sus derechos ciudadanos.

Natalio Kisnerman, 2006.

Desde el inicio del Paro del 2021, diferentes escenarios que dinamizan las acciones colectivas en los contextos comunitarios como los barrios, las Juntas de Acción Comunitaria (JAC), las fundaciones, las cooperativas y los colectivos juveniles, se han ido organizando para contribuir a la movilización social, reconociendo las exigencias generales a nivel nacional y resaltando las exigencias particulares que responden a las necesidades de sus contextos inmediatos. En este ejercicio de organización, cobra vital importancia el saber y hacer de los Trabajadores y las Trabajadoras Sociales de Colombia, pues pueden potenciar estas acciones a partir de estrategias de participación comunitaria que ayuden a acelerar el proceso de convocatoria de las personas, proponer ejercicios de planificación colectiva que permitan una mejor organización de las ideas, demandas y acciones; también, generar escenarios de reflexión que posibiliten una mejor comprensión de las dinámicas actuales y la forma como esas dinámicas se transforman a medida que avanza el Paro Nacional, al igual que la construcción de rutas de protección de los derechos humanos y rutas de cuidado.

Es importante resaltar, que los procesos de intervención del Trabajo Social direccionados a potenciar la organización comunitaria, implican partir desde el reconocimiento de las comunidades, esto comprende entonces un primer escenario de lectura de lo que pasa, las formas como pasan, con quienes pasan y el porqué de esas cosas que pasan en los territorios, esto para entender las dinámicas sociales que movilizan a las comunidades a organizarse o a no hacerlo. En el marco del Paro Nacional, los y las profesionales del Trabajo Social tienen la responsabilidad de interpretar esas dinámicas de organización de las comunidades a favor de la defensa de los derechos humanos, para con ello analizar la forma más adecuada de acompañarlos. Lo idóneo en estos tiempos, es poder interpretar esas dinámicas comunitarias cercanas a cada profesional, para con ello tener la ventaja de un primer reconocimiento del contexto, pues es más fácil apoyar a partir de lo conocido que incursionar en territorios nuevos.

Así pues, este ejercicio de potenciar procesos de organización comunitaria en contexto de movilización social, implican asumir retos profesionales con pertinencia y agilidad, aspectos como el conformar equipos disciplinares e interdisciplinares para tener una mayor capacidad de respuesta son necesarios, así como también, la activación de redes de apoyo con instituciones defensoras de derechos humanos y de atención en salud. El o la profesional de Trabajo Social, debe permitirse actuar de manera colectiva en procesos de organización de la comunidad, es por ello que también debe identificar a parte de las organizaciones y espacios colectivos ya constituidos en las comunidades, a aquellas personas que ejercen liderazgos positivos para esas mismas comunidades y trabajar de manera conjunta con ellas. En la cabeza del Trabajador o Trabajadora Social tendrá que habitar todo un proceso lógico de actores claves, rutas de acción y estrategias de sostenimiento y respuesta de emergencia.

Entre las tantas acciones que se pueden emprender en el proceso de potenciación de la organización de las comunidades en medio del Paro, está el de establecer procesos de intervención socioeducativos, los cuales conjugan un momento de educación y un momento de acción en territorio, que en el marco del contexto de las movilizaciones sociales este tipo de intervenciones son importante en la medida que posibilitan comprender lo que pasa, generar reflexiones en torno a ello y proponer acciones de diferentes tipos. Los procesos socioeducativos en el contexto del paro deben permitir ampliar el espectro de conocimiento sobre lo que pasa en el país, haciendo que el mayor número de personas posibles de las comunidades logren comprender, las razones por las cuales se está desarrollando el Paro, más allá de las postura que decidan tomar. Todo esto se puede lograr empleando diferentes estrategias, algunas podrían ser:

  • Grupos de estudio pequeños con actores sociales estratégicos que permitan una replica en la comunidad.
  • Tertulias comunitarias en espacios de socialización reconocidos por la comunidad como los salones sociales, los parques u otros.
  • Ejercicios constantes de sensibilización puerta a puerta.
  • Estrategias de comunicación con contenidos educativos, que permitan tener acceso a un publico amplio, para esto se puede emplear los grupos de WhatsApp, megáfonos, radios comunitarias, etc.
  • Encuentros lúdico-pedagógicos con infancias y juventudes, que permitan que estos actores comprendan y aporten a las dinámicas del contexto, resaltando siempre el ejercicio de cuidado personal y colectivo.

Otro tipo de acciones que es importante resaltar en el ejercicio de potenciar la organización comunitaria en el presente del Paro, tiene que ver con apoyar los procesos liderados por organizaciones sociales de base como por ejemplo las JAC y las Fundaciones que tiene presencia en las comunidades, esto implica llegar a ellas con la apertura de adaptarse a unas lógicas de trabajo y de proponer nuevas ideas en los momentos necesarios. Muchas organizaciones de base ya tienen terreno ganado en estrategias de organización comunitaria y otras por el contrario no son tan fuertes en ello, la labor especifica del Trabajador o la Trabajadora Social en este tipo de espacios está en hacer un ejercicio de diagnóstico relámpago que le permita identificar en qué aspectos los saberes de la profesión pueden aportar a fortalecer las acciones de estas organizaciones.

En resumen, aportar a potenciar los procesos de organización comunitaria en el contexto del Paro Nacional es un ejercicio de responsabilidad política de la profesión encaminado a defender los derechos humanos, a exigir equidad y justicia social, así como también, a permitir que las diferentes personas que habitan en las comunidades se animen cada vez más a participar de manera activa en la construcción de un país donde las posibilidades de una vida digna no sean privilegios de unos cuantos.  

Sistematización de experiencias: aportes para un aprender en el durante y en el después.

Se trata (…) del despliegue de una actitud investigativa permanente que permita reconstruir, socializar y apropiar los saberes producidos en la práctica. Ello debe redundar en el desarrollo de los contextos en los cuales esta se realiza, en el fortalecimiento de los procesos sociales (construcción de una sociedad democrática, justa, equitativa e incluyente, basada en la dignidad, el reconocimiento y en el respeto de los Derechos Humanos) y en la construcción personal, profesional y ciudadana (…)

Rocio Cifuentes, 2006, p. 73.

La sistematización de experiencias es un proceso de construcción y reflexión del conocimiento que hace parte del ADN del Trabajo Social, la cual a posibilitado fundamentar la praxis profesional desde un tejido inquebrantable entre práctica (experimentada y territorializada) y teoría (reflexionada y cuestionada), reconociendo que desde los procesos de intervención en sus diferentes áreas de acción generan conocimiento. Pero, así mismo, la sistematización de experiencias ha juago un factor clave en los procesos de transformación social de los sectores populares (campesinos, indígenas, juventudes, sindicatos, feministas, etc.), ya que les ha permitido aprender de la experiencia tanto en el durante como en el después, posibilitándoles tomar mejores decisiones y adquiriendo madurez en la práctica política.

De esta manera, la sistematización de experiencia se configura como un ejercicio de construcción y reflexión del conocimiento con una gran responsabilidad social y política en los procesos de movilización social. Los y las profesionales del Trabajo Social, tienen entre sus potencialidades los saberes de acción que les permiten ayudar a sistematizar algunas de las múltiples experiencias que hoy afloran en el Paro Nacional, y de esta manera, aportar a la escritura y reflexión de la historia del país, pues sin duda alguna este Paro está marcando un antes y después en la línea de tiempo de Colombia.

Este ejercicio de sistematizar las experiencias, implica reconocer que la sistematización surge de vivencias y momentos específicos donde se reflexiona y se construye, es por ello, que este ejercicio de sistematizar en medio del Paro implica un acercamiento a él desde cualquier ángulo que permita comprenderlo para después interpelarlo, escribirlo, contextualizarlo, categorizarlo, compararlo, etc. La sistematización como tal no tiene un método único de desarrollo, sin embargo, hay aspectos que han ido ganando terreno a la hora de sistematizar y los cuales son importantes resaltar, estos son:

  • Hay que narrar el panorama general y particular de la experiencia.
  • La necesidad de construir una línea de tiempo o de enunciar los hitos de la experiencia.
  • Hay que plantear una cartografía de la experiencia que la ubique en tiempos, territorios y significados.
  • La formulación constante de preguntas que interpelen la experiencia.
  • Una organización constante de los archivos que nutren y dan cuenta de la experiencia.

 Finalmente, es importante resaltar que la sistematización de experiencia es un aspecto clave en el quehacer del Trabajo Social en tiempos de Paro Nacional, porque posibilita poner en un ejercicio de reflexión constante lo que está pasando para desde allí poder construir y deconstruir realidades. Los y las profesionales del Trabajo Social tiene el deber político de escribir lo que viven por medio de sus procesos de intervención e investigación profesional, para circularlos y dar cuenta de aquellos contextos donde habitan de manera constante la injustica e inequidad social. No basta solo con el estar allí, es necesario circular por medio de la reflexión escrita lo que acontece.  

Siempre al lado del pueblo, ahí está el lugar del Trabajo Social

La historia es una construcción de presentes sucesivos.

Hugo Zemelman, 2010.

Los y las profesionales del Trabajo Social no pueden ser indiferentes a la realidad que atraviesa hoy Colombia, hacerlo significaría entrar en una contradicción disciplinar. El Trabajo Social se ha configurado en las tramas de la vida colectiva, allí donde las dinámicas, procesos y estructuras sociales toman fuerza y dan pautas para la vida en sociedad, y todo esto nace a partir de procesos constantes de transformación, es por ello que siempre ante escenarios de transformación social el Trabajo Social debe estar presente, porque el comprender y hacer parte de esa transformaciones sociales da sentido a su objeto disciplinar, el cual camina entre tantas cosas a la posibilidad de contribuir a una vida digna.

Ser testigo directo de lo que pasa en el país ha de ser una tarea irrevocable del Trabajo Social. Para ello, es necesario habitar de manera constante la pregunta inquietante, aquella que incomoda a lo establecido y la que permite descuadrar la conformidad de las cadenas aceptadas. Es necesario entonces, llegar a los territorios y construir con diversas personas opciones posibles de habitar. Sin embargo, todo esto es un proceso, y como todo proceso tiene al tiempo como amigo necio, que invita de manera persistente a la espera y en ocasiones a pausas necesarias, porque como bien se sabe lo social ocurre en el ahora, pero se reflexiona en un caminar constante.  

Los retos que enfrenta hoy Colombia, requieren de profesionales comprometidos con las realidades que son difíciles de comprender, para descifrarlas y pautar rutas que permitan continuar, pero todo esto debe ocurrir sobre la marcha, he ahí el reto al que hay que dar la cara, porque esto convoca a un pensar ágil y despierto a lo inmediato, en estos tiempos no se puede tener el lujo de pausar la noticia o de ignorar por ocasiones lo que pasa, porque cada instante suma sentires que dan claves para comprender lo que emerge.

En estos tiempos de agiles incertidumbres y fuertes represiones, es necesario convocar a ejercicios persistentes de cuidado individual y colectivo, nace la necesidad entonces, de encuentros de catarsis entre cercanos para afrontar los tiempos difíciles, pero sin olvidar la tarea inmediata de estar alertas acompañando al pueblo (y siendo pueblo) en las presentes luchas que son justas y necesarias.

Fuentes consultadas

A continuación, se comparte las fuentes consultadas que permitieron tejer comprensiones para la escritura de este texto:

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