22 de Octubre día del Trabajo Social en Colombia

En Colombia se conmemora el día del Trabajo Social el 22 de octubre, fecha en la cual se creó la primera Escuela de Servicio Social en 1936. Al rededor de esta fecha, las diferentes unidades académicas de Trabajo Social en el país, organizan jornadas de reflexión sobre diversos temas que buscan nutrir el diálogo sobre el quehacer y pensar de la profesión. Lo anterior con el ánimo de recordar los diferentes retos que tiene la profesión en el escenario complejo de la realidad social, política, económica, cultural, ambiental y política de Colombia.

El presente escrito, tiene como propósito volver de manera introductoria sobre la historia de la primer Escuela de Servicio Social en Colombia, para después resaltar algunos aportes que trajo su creación en el marco del contexto de esa época.

La primera Escuela de Servicio Social en Colombia

La primera Escuela de Servicio Social en Colombia fue fundada en 1936, en un contexto de reforma social, política, económica y cultural que protagonizó el primer gobierno del Liberal Alfonzo López Pumarejo. En este contexto, se dio marcha a la modernización de la educación como parte de un conjunto de reformas que permitieran la instauración de un Estado intervencionista, donde se fortalecieran las relaciones capitalistas modernas que daban apertura a un impulso industrial de sectores específicos, como por ejemplo el sector agropecuario.

En este proceso reformista, la educación fue una pieza clave para el desarrollo del país, por esto se crearon nuevas profesiones que permitían ejecutar los planes de desarrollo, lo que generó el fortalecimiento de las Universidades, el surgimiento de las Escuelas Normales Superiores y la creación del primer espacio de educación superior para las mujeres; es decir, la Escuela de Servicio Social que fundó María Carulla en Bogotá.

María Carulla fue una Bogotana hija de familia acomodada de origen catalán. Mujer criada bajo el pensar y actuar de la iglesia católica. Graduada de Servicio Social de la Escuela de Servicio Social de Barcelona, su trabajo de grado en modalidad de tesis fue precisamente sobre la posibilidad de crear una Escuela de Servicio Social en Colombia. Su proyecto de vida estuvo guiado por la convicción de responder a las dinámicas sociales complejas de Colombia y, especialmente, de Bogotá.

María Carulla, luchó por la posibilidad de que las mujeres pudieran estudiar y trabajar de manera digna, pensando que en algún momento pudieran gozar de alguna independencia; sin embargo, nunca se suscribió al feminismo, al socialismo o al liberalismo, por el contrario se configuró como una mujer de fe católica fiel a sus costumbres cristianas, como planteó su esposo en una entrevista con Martínez (2000), la innovación de María Carulla fue el entrelazar en una sola práctica la fe católica, la doctrina social de la iglesia y la ideología liberal. María Carulla nació en 1907 y murió el 9 de febrero en 1998.

Leal-Leal (2015), menciona que después de la creación de la primer Escuela de Servicio Social en Bogotá, a mediados de los años 40 se dio apertura a otras Escuelas de Servicio Social en municipios como Medellín, Cartagena y Cali. Es importante resaltar que las Escuelas de Servicio Social fueron pioneras en el país en la educación superior de las Ciencias Sociales. Las profesionales egresadas de las Escuelas de Servicio Social, se desempeñaron principalmente en instituciones que tenían que ver con salud, educación, empresas, atención de la familia, atención a la niñez y el trabajo comunitario en sectores populares, como lo fueron los barrios obreros.

Las primeras escuelas de Servicio Social del país lideraron la fundación de secretariados sociales, escuelas, jardines infantiles, casas del pueblo, centros de desarrollo comunitario, casas para pobres, observatorios y centros de capacitación para mujeres, priorizando los barrios populares y obreros. Tal como lo plantea Martínez (2000), las Escuelas de Servicio Social fueron pensadas como centros de educación desde una vocación e ideología cristiana guiada por la iglesia católica, así como también, dirigida a mujeres de la alta sociedad, ya que para ingresar a los procesos de formación deberían superar un examen riguroso que evaluaba el nivel cultural de las alumnas.

Leal-Leal (2015), alude que a partir de 1936 hasta 1964, se denominaban a los programas de formación como “Servicio Social” y que fue después de 1964 que se siguió llamando “Trabajo Social”, la autora resalta que este cambio surgió cuando se instauró una reforma que obligaba que todos los programas de educación superior tenían que estar suscritos en una universidad acreditada, en este proceso los programas de formación de la profesión pasaron de durar 3 años a 4 años. Hasta 1964 estudiar Trabajo Social era posible solo para las mujeres, sin embargo, a partir de este año se permitió el ingreso a hombres, el primer programa en permitirlo fue el de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín.

Acerca de algunos aportes que generaron las escuelas de Servicio Social en Colombia

Quiero anotar que en esta parte del escrito voy a resaltar aspectos generales de algunos de los aportes que generaron las primeras Escuelas de Servicio Social. En este sentido, voy aludir a los aportes que se hicieron tanto para el sistema capitalista, que en aquel entonces entraba en furor en el país, así como también, aquellas contribuciones en términos de justicia y equidad social.

Es valido resaltar, que la época en la que surgen estas Escuelas fue en la década de 1930 en adelante, lo cual traza un conjunto de características que hay que tener en cuenta en ese contexto, algunas son: un gobierno liberal reformista e instaurador de un capitalismo moderno, las mujeres en Colombia no podían votar, auge de la industrialización, ciudades con poco desarrollo urbano, etc.

La primera escuela de Servicio Social en Colombia llega en un contexto político de fuerza liberal, con un conjunto de reformas que buscaron modernizar el estado, fortaleciendo el crecimiento capitalista interno, lo cual implicaba potenciar la industria y poner a producir las tierras que no lo estaban siendo, en este sentido era necesario instaurar un estado intervencionista que se encargara de direccionar dicho plan, fue por ello, que fue bien aceptada la creación de esta profesión, ya que aportaba a la implementación de los planes de desarrollo de dicho gobierno del momento, pues el quehacer de esta profesión estaba enfocado a trabajar desde un enfoque asistencialista con las comunidades más pobres de la época, implementando acciones de alfabetización, programas de salud, de economía familiar, de bienestar social, etc. Lo que contribuía a la idea de un país moderno. Fue por lo anterior, que las principales instituciones publicas y privadas que contrataban a las asistentes sociales eran del sector salud, educación y hacienda.

El Servicio Social en gran medida aportó a la libertad de las mujeres en Colombia, pues el hecho de que este se instaurara desde una modalidad de educación superior, posibilitó que las mujeres se encontraran en espacios de reflexión donde podían proponer acciones que aportaran al desarrollo social y económico. Estas escuelas permitieron, que las mujeres salieran de sus casas y expusieran sus ideas en escenarios públicos y privados, así como en entrevistas, libros y artículos. También, permitió que ocuparan puestos laborales importantes en instituciones relevantes para el escenario publico de la época, así como también, permitió que crearan sus propias instituciones de ayuda o trabajo comunitario.

Sin embargo, es importante resaltar, que este aporte a la libertad de las mujeres no logró escapar de la cultura conservadora que en aquella época se regia con fuerza, y más para los cuerpos de las mujeres, pues solo cierto tipo de mujeres podían acceder a esta educación, y estas eran aquellas que pertenecieran a familias acomodadas, hijas de funcionarios públicos, empresarios y terratenientes, es por ello, que las primeras Asistentes Sociales de Colombia fueron las hijas de las personas que tenían bajo su poder la economía del país, lo cual les posibilitó aprender otros idiomas, visitar países de los demás continentes y tener redes de apoyo que les apoyaran económica y políticamente sus proyectos. Es así, que la profesión en Colombia, se constituyo en sus inicios como una profesión de acceso elitista con vocación por los desprotegidos.

También, hay que considerar que si bien el estudiar Servicio Social aportó cierta libertad a cierto grupo de mujeres de la sociedad colombiana, el ejercicio de esta profesión no excluía los deberes que se instauraban para las mujeres de aquel entonces, en este sentido, ellas estudiaban pero si se casaban o tenían hijos debían priorizar el contexto del hogar, lo cual hacia que las múltiples jornadas de trabajo se evidenciaran. Lo anterior, hizo que muchas jóvenes terminaran sus estudios pero nunca lo ejercieran dado que se casaban y se comprometían por completo a las labores del hogar, otras lograban conciliar con sus esposos un proyecto de vida que les permitía trabajar y estar pendiente de las labores del hogar, como por ejemplo, fue el caso de la misma María Carulla.

Las mujeres que en esta época estudiaron en las Escuelas de Servicio Social, contribuyeron con reflexiones muy interesantes desde sus trabajos de grado en modalidad de tesis, ya que ellas se dedicaron a estudiar temas que antes no se habían estudiado o que no se habían abordado en profundidad, como por ejemplo: el asunto de la nutrición en las niñas y niños, el trabajo sexual, la vida de los barrios populares, el asunto de salubridad en los barrios populares y obreros, entre otros. Dos casos muy significativos de estos trabajos de grado que lograron aportar a las políticas del momento fueron el de Lía Restrepo Correa y María Teresa Velásquez, ambas recibieron el reconocimiento de tesis laureada.

Es importante resaltar, que la mayoría de los trabajos de investigación que realizaban las estudiantes de las Escuelas de Servicio Social, se caracterizaban por contar con información narrada desde el lugar de los hechos, es decir desde los contextos cotidianos de las poblaciones involucradas, y esto se daba porque estos trabajos de grado a la vez estaban involucrados con sus procesos de intervención lo que involucraba visitas domiciliarias y desarrollo de procesos comunitarios.

El ejercicio de las Asistentes Sociales en Colombia abrió paso a un trabajo más riguroso y arduo en pro de las infancias, las juventudes y las familias, esto tanto en el contexto de las empresas como en lo comunitario, ya que ellas pusieron en el debate publico la necesidad de conformar programas que atendieran de manera integral a estos grupos sociales, lo cual implicaba llevar a los territorio procesos que atendieran principalmente el tema de la salud y la educación. Las Asistentes Sociales fueron una pieza clave en el acceso de las personas pobres a la salud y a la educación. También, contribuyeron en el proceso de registro de aquellas personas que vivían en el territorio colombiano, pero, que no aparecían en las bases de datos de las instituciones gubernamentales.

Finalmente, es importante señalar que a pesar de que las primeras Escuelas de Servicio Social en Colombia se instauraron desde un pensar y actuar Católico, y que por tanto profesaban líneas conservadoras, esto no fue impedimento para que de estas Escuelas surgieran gran parte de las primeras feministas del país, ya que fueron un gran número de mujeres que desde la Asistencia Social alzaron su voz y acción en pro de la defensa de los derechos de las mujeres desde este movimiento, lo cual hizo que en compañía de otras mujeres que ejercían o estudiaban otras profesiones conformaran los primeros grupos de reflexión y estudio del feminismo y empezaran a enunciar sus consignas en instituciones publicas y privadas.

Palabras de Cierre

Siempre he considerado que conmemorar el día del Trabajo Social implica un viaje a la historia, no con el ánimo de leerla para recordarla, sino, de leerla para comprenderla y aprender de ella, pues soy un fiel convencido que las primeras Escuelas de Servicio Social siempre tendrán algo que enseñarnos, tanto con el ánimo de recordarnos qué no hacer y por otro lado qué potenciar. Volver a las pioneras con amor y con disposición reflexiva permitirá que las luchas del ayer no se olviden en el presente. De esta manera, el día del Trabajo Social sin duda alguna es un día para celebrar, pero siempre resaltando los marcos de posibilidades que nos han permitido aquellas mujeres que se atrevieron a crear caminos para pensar un presente distinto.

Fuentes Consultadas

Leal-Leal, G. E. (2015). Las escuelas de servicio social en Colombia, 1936-1958. Tendencias & Retos, 20(1), 35-49. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5097453

Martínez, M. E. (2000). El Legado de María Carulla. Revista de Trabajo Social, 1(2), 170-182. https://revistas.unal.edu.co/index.php/tsocial/article/view/32835/32855

Sánchez, R. (2017). Alfonso López Pumarejo – Documentos. Red Cultural del Banco de la Republica en Colombia. https://www.banrepcultural.org/coleccion-bibliografica/especiales/alfonso-lopez-pumarejo

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