Trabajo Social y Bioética: un primer acercamiento

“Es un deber político pensar el ejercicio profesional del Trabajo Social desde un enfoque crítico  encaminado a la construcción de alternativas de transformación social.”

Jhon Sebastian Gómez Martínez, 2017.

El presente escrito tiene como propósito encontrar sinergias entre el Trabajo Social, como profesión-disciplina de las ciencias sociales y, la Bioética, como la disciplina que desde la dimensión moral estudia las ciencias de la vida. Dado que pensar, ser y hacer Trabajo Social, implica aceptar un compromiso con la vida en sociedad, que involucra la reflexión y acción crítica ante una postura ética y política en relación a un contexto de naturaleza compleja.

Cuando se habla de Bioética en la academia, por lo general, se aborda desde el escenario de la salud debido a su génesis, ya que surge desde la práctica reflexiva de la medicina, con la intención de hacer de su ejercicio profesional una acción responsable con la vida. Es así, que la Bioética desde lo que plantea Warren (1978) citado en Franco (2009), puede entenderse como: el estudio de la conducta humana en el área de las ciencias de la vida y la salud, donde dicha conducta es examinada a la luz de los principios y valores morales, desde la posición de hombres y mujeres que practican la ciencia que interviene en los procesos vitales. De acuerdo a lo anterior, quiere decir que otros campos de acción, como es el caso de las profesiones y/o disciplinas de las ciencias sociales, pueden asumir a la Bioética como parte de sus reflexiones en la práctica, al entenderse que, desde las ciencias sociales se impacta en las formas de entender e intervenir en la vida humana y, del impacto de esta sobre la no humana.

El Trabajo Social, como profesión-disciplina que pertenece a las ciencias sociales, adquiere responsabilidad en las prácticas éticas frente a la vida, dado a su desempeño profesional desde la intervención e investigación en las dinámicas, procesos y estructuras sociales, que inciden directamente sobre diversos grupos poblacionales, tales como: familias, niñas, niños, jóvenes, mujeres, comunidades indígenas, pueblos afro, adultos mayores, población LGBTI, organizaciones sociales, comunidades campesinas, etc.; así como también, el ejercicio profesional direccionado al impacto de las dinámicas sociales humanas en las formas de vida no-humanas, como es el caso de una praxis desde la ecología política.

De esta manera, las practicas derivadas del ejercicio profesional del Trabajo Social, como una apuesta político-crítica y como un proceso de aprehendizaje, implica pensar una práctica ética que en el ejercicio de intervención e investigación sea la vida, en su máxima expresión, garante de un trato justo y con posibilidad, en el caso del ser humano, de poder reconfigurarse de acuerdo a las dinámicas sociales, económicas, políticas, culturales y emocionales, lo que implica tener iniciativa de transformación. Es decir, que ejercer el Trabajo Social, conlleva un alto grado de conciencia sobre la complejidad de la cuestión social, en relación a esto va plantear Aquin:

“Hoy la cuestión social, que constituye el campo problemático de nuestra disciplina, adquiere ribetes dramáticos, en tanto estamos  frente a procesos de profundización de las asimetrías no sólo en las posibilidades de tener, sino de ser, como quizá no se haya visto nunca en la historia de la humanidad. Nuestra utopía, no prometeica sino razonable, radica, precisamente, en estar a la altura de la exigencia de los tiempos, aportando, tanto desde el campo de la investigación como de la intervención, ideas para hacer frente a esas asimetrías desde las nociones constitutivas de nuestra profesión, que son aquellas nociones relacionadas con los derechos sociales de la ciudadanía”.

Aquin, 2004, pág.108.

El valor de reflexionar la acción del Trabajo Social desde las contribuciones de la Bioética, radica en hacer de las decisiones profesionales verdaderas y profundas reflexiones éticas, donde la protagonista sea la vida en su máxima expresión. De esta manera el compromiso social de naturaleza política adquiere un matiz distinto, porque se asume que parte del objeto del Trabajo Social no solo son las dinámicas, procesos y estructuras sociales, o el bienestar social, o los derechos humanos u otra cosa, sino, y de una forma más clara, la vida humana en su compleja y necesario construcción con todo aquello que le rodea.

Finalmente, es importante asumir los aportes de la Bioética en el ejercicio profesional del Trabajo Social, en la medida que posibilita nuevas preguntas y rutas de  reflexión, las cuales permiten cada vez hacer de las decisiones de los y las profesionales, apuestas ético-políticas por dignificar y respetar la vida.  

Fuentes consultadas

Aquin, N. (2004). El Trabajo Social y la identidad profesional. Revista Colombiana de Trabajo Social. N° 18. Pág. 1-156.

Franco, S. (2009). El conocimiento de la bioética como ética del cuidado: un imperativo para la formación en trabajo social. Eleuthera. Vol. 3. Pág.106-124.

 

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